Hay una frase que probablemente muchos latinoamericanos pronuncien cuando piensan en Australia:
“Me encantaría conocerla, pero está demasiado lejos.”
Desde el comportamiento del consumidor esa frase es extraordinariamente interesante.
Porque contiene simultáneamente una barrera y un deseo.
Australia ha conseguido que millones de viajeros estén dispuestos a superar la primera para alcanzar el segundo.
Un país que conocemos antes de llegar
Probablemente nunca hayamos estado frente a la Ópera de Sídney, pero sabemos reconocerla.
Nunca hayamos visto un canguro en libertad, pero lo asociamos inmediatamente con Australia.
Podemos reconocer imágenes de Uluru, playas australianas o la Gran Barrera de Coral.
Eso significa que el viaje comenzó en nuestra mente mucho antes de existir una reserva.
Cine, documentales, deporte, publicidad, música, naturaleza y cultura popular han contribuido durante décadas a construir ese imaginario.
No existe una única Australia
Para el viajero urbano puede ser Sídney o Melbourne.
Para quien busca naturaleza puede significar Tasmania, Queensland, parques nacionales o la Gran Barrera de Coral.
Para otros puede representar carretera y la Great Ocean Road.
Para los amantes del vino, regiones como Barossa Valley.
Para quien quiere comprender el territorio desde otra profundidad, las culturas de los pueblos de las Primeras Naciones abren una dimensión completamente diferente.
Y para un aficionado al deporte, Australia puede justificar un viaje por sí misma.

Un país que convirtió el deporte en experiencia
El Australian Open puede llevarnos a Melbourne.
La Fórmula 1 puede hacer lo mismo.
El cricket y el rugby permiten acercarnos a otras dimensiones de la identidad australiana.
El surf conecta directamente deporte, naturaleza y estilo de vida.
Y el fútbol continúa creciendo.
Esto demuestra algo que hemos venido observando durante Del Estadio al Destino:
el evento puede ser la razón inicial del viaje sin tener que convertirse en su única experiencia.
Alguien puede viajar por un partido y terminar recorriendo una región vinícola, una carretera costera o un parque natural.
Ahí comienza el verdadero diseño turístico.
Australia como economía de visitantes
En 2025, el gasto total de visitantes —domésticos e internacionales— alcanzó A$192.400 millones. El sector registraba 736.800 empleos ocupados en diciembre de ese año.
Y la tendencia continúa.
Tourism Research Australia proyecta que hacia 2030 las llegadas internacionales podrían alcanzar 10,9 millones y el gasto internacional dentro del país unos A$46.000 millones.
Aquí turismo significa mucho más que visitantes.
Significa alojamiento, aviación, gastronomía, transporte, eventos, comercio y oportunidades regionales.
La otra Australia: economía y Asia-Pacífico
Su ubicación también cambia nuestra perspectiva.
Desde América Latina solemos pensar Australia como el final del viaje.
Pero geográficamente puede convertirse en parte de una experiencia mucho mayor por Asia-Pacífico y Oceanía.
Nueva Zelanda es la combinación más evidente.
Pero dependiendo de rutas aéreas, tiempo y presupuesto, el viajero puede construir itinerarios que incorporen centros asiáticos y destinos del Pacífico.
La posición australiana tiene también una enorme importancia económica.
Es una economía abierta, vinculada intensamente con Asia; China, Japón, Corea del Sur e India figuran entre sus mercados de exportación más relevantes.
Y esto permite introducir una idea que quiero incorporar cada vez más a esta serie:

viajar también ayuda a comprender cómo se relaciona un país con el mundo.
La paradoja australiana
Y aquí está, para mí, la gran enseñanza.
Australia posee una aparente desventaja turística para determinados mercados:
la distancia.
Pero ha construido alrededor de ella una enorme cantidad de valor.
Naturaleza que difícilmente encontramos de la misma manera en otro lugar.
Fauna distintiva.
Ciudades reconocibles.
Grandes eventos.
Culturas originarias.
Carreteras.
Gastronomía.
Vino.
Deporte.
Estilo de vida.
Australia nos recuerda entonces algo importante:
el viajero no siempre elige aquello que requiere menos esfuerzo. Muchas veces elige aquello que considera que merece el esfuerzo.
Y eso es comportamiento del consumidor.
Por eso, Del Estadio al Destino sigue evolucionando.

Ya no quiero preguntarnos solamente qué podemos conocer después de un partido.
Quiero analizar qué hace que un país consiga entrar en nuestra imaginación y permanecer allí hasta que algún día decidimos convertirlo en viaje.
Australia lo consigue desde muy lejos.
Y quizá precisamente por eso, para muchos, llegar hasta allí representa parte del sueño.
